Sobre Aporía

Me apasionan las películas de época, como así también los dramas bien contados, las historias que presentan personajes complejos, como “The Hours", "The Color Purple”, ambas dignas de análisis. Cuando comencé a trabajar “Aporía” pensaba hacer un film en que la historia se desarrollase en dos tiempos y épocas distintas; elegí 1930 y 1950. Soy un espectador apasionado de las súper producciones clásicas, películas del año 50, como Casablanca, Lo que el viento se llevo, La ventana Indiscreta, El mago de Oz, sólo por nombrar algunas.Pensaba en un film con imágenes muy sutiles, con colores al estilo technicolor, una práctica que permitía una pureza de colores que aún no ha sido igualada, la luz, hermosos decorados, paisajes y vestuarios sugerentes. Un film concentrado en los pequeños detalles, pero que a su vez los mismos se magnifiquen. Aspiraba a un trabajo sobre la imagen y la puesta en escena mucho mas elaborado que en “Génesis”, mi cortometraje anterior, una cámara un tanto mas prolija pero con el estilo que me caracteriza.Aporía utiliza el recurso de la voz en off y además el relato logra transmitir al máximo los sentimientos internos de la protagonista, aquí encontramos poesía en cada minuto del film, el haber trabajado junto a Nicolás Manservigi es un honor para mí, ya que considero que es uno de los mejores escritores jóvenes del momento. En las escenas de 1930 el director de Fotografía Abel Goldfarb, al cual admiro y le tengo una confianza absoluta a la hora de iluminar, eligió trabajar con un buen set de lentes y filtros, como el White promist para dar un detalle mas fino, en contraste a la imagen cuidada pero a su vez dura de las escenas de 1950.La directora de arte Flavia Delía, aportó muchísimo al film, comprendió completamente mi visión, su trabajo fue minucioso y muy prolijo al igual que los magistrales vestuarios de Patricia Terán, (1930- 1940-1950) que con muchísima dedicación recreó claramente dos épocas bien contrastadas: son claras las diferencias entre el personaje de Amapola y Ofelia. Amapola se ha quedado en el tiempo, su invalidez denota una despreocupación por estar a la moda y utiliza vestidos de una década anterior, Ofelia estampa la moda del presente, vestidos que la hacen esbelta y estilizada, llena de femineidad. El maquillaje y peinado a cargo de María Ángeles Vázquez muestran la naturalidad que ambos personajes requieren, sobretodo el de Amapola, en las escenas en que tiene veinte años menos.Buscar las locaciones para este film, fue uno de los trabajos mas duros, se han visitado muchas estancias Argentinas. Lo que pretendía era situar a Amapola en una gran casa situada en una estancia, la cual vista desde el guión es de herencia, por lo tanto debía mostrar cierto nivel social y a su vez el descuido. Daniel Stigliano y Rodolfo Néstor Carnevale buscaron por más de tres semanas la locación adecuada, y encontraron dos estancias situadas en Punta Indio y Magdalena “Reserva El Destino” y “Luís Chico” donde los parques son asombrosos.La música estuvo a cargo de Pablo G. Borghi, un excelente compositor, creador y músico Bonaerense, que presenta además en este cortometraje su productora La Mandolina. Se trabajó en base a el tema “Amapola” creando variaciones del mismo y otras composiciones, logra un clima realmente especial para cada escena, El sonido fue realizado por el Director Damián Montes Calabró al igual que en mi film anterior “Génesis”, su trabajo es impecable, intenta utilizar al sonido como un elemento dramático que colabora activamente con la narración. Trabajó con la recreación de sonidos, sonorización, a hecho foley y ha solucionado dificultades técnicas (para evitar el doblaje) aplicando sus toques creativos.
SOBRE LAS ACTUACIONESLa tarea primordial en Aporía, con los actores, tiene aplicaciones psicológicas como sociológicas. En cada uno de los personajes que protagonizan este film, se ha trabajado de una manera un tanto distinta. Desde las circunstancias dadas en el relato, se ha hecho hincapié en las acciones físicas, la imaginación, la emoción, y la conducta verosímil. El trabajo corporal adquirió una enorme importancia como base de la puesta en escena, logrando crear personajes muy interesantes. Los actores debían justificar cada palabra, acción o relación que tenga lugar en la escena. Se buscó la espontaneidad a través de la motivación del personaje (objetivos, acciones, intensiones).Con Dora Baret trabajamos aplicando la técnica Chejoviana, a partir de las “acciones físicas”, utilizamos elementos como la atmósfera, la creatividad, la experiencia interior, imaginación y memoria emotiva, afectiva. Juntos hemos buscado información sobre la época de la acción, las características sociales, la relación entre personajes (amapola- Ofelia), de la situación (invalidez- abandono). Dora Baret brinda una actuación verídica, sacando desde su interior, sus pasiones, emociones y sentimientos. Se hizo hincapié en voz en off que explica sus pensamientos y sentimientos internos, que en la imagen deben permanecer dormidos. He tomado como referencias a Betty Davis y Judy Dench para el trabajar el personaje.Con Maite Zumelzú trabajamos analizando las mujeres representadas en los Films de Hitchcock, sus heroínas. El personaje Ofelia debía ser decididamente agradable, tener vida en sus ojos como en su voz, en su vestir, su postura corporal. Su delicadeza, vocación de servicio, debía darle luz a la oscuridad que encarna Dora Baret en su personaje. Se ha tomado como ejemplo a Grace Nelly, Ingrid Bergman, Zully Moreno.Con Sergio Lerer utilicé técnica que se aplicaba el teatro ruso. El actor abandona de a ratos el psicologismo, para incorporar otros elementos expresivos, sirviéndonos de lo grotesco. Creando un hombre robusto, refinado pero a su vez algo torpe. Se hizo especial hincapié en la forma de vestir, su característico bigote y su caminar. La contrariedad del personaje desde lo sentimental. Se ha tomado como ejemplo Charles Chaplin, James Stewart. Quiero agradecer por el apoyo a la Universidad del Cine, a Nicolás Manservigi, Rodolfo Néstor Carnevale, a La Mandolina y su música, a Daniel Stigliano por participar de la producción, sin ellos el film no se habría podido realizar como se había planeado y un agradecimiento especial a las maravillosas actrices Dora Baret, Maite Zumelzú y al espontáneo Sergio Lerer.